Martín es un personaje creado en un ciclo (en mí Facebook) al que denominé: "De erotismo sublime, o el sublime roce de tú piel", entre varias historias está la de Martín la que llamé simplemente: "Apacible vida de Martín".... y aquí los dejo con sus aventuras y desventuras, más una publicación inédita aún, que lo disfruteis.
APACIBLE VIDA DE MARTÍN
CAPÍTULO 1
NOCHE DE INSOMNIO
Martín miró el reloj que reposaba en su cómoda….
4:32am, se había desvelado casi toda la noche pensando en si sería aprobado o
no el proyecto que debían exponer temprano en la mañana en conjunto con sus
colegas frente a los gerentes de la empresa de telecomunicaciones a la que
pertenecía hace ya varios años. José Manuel, su jefe de apellido casi
impronunciable, lo había citado a una reunión extraordinaria el día anterior
con el único fin de ejercer aún más presión (el muy cabrón) de la que podía
soportar el pobrecito, sin contar los pormenores que se sucedían día tras día
en su vida personal, Martín pensó (ingenuamente) en que mejor sería renunciar y
a otra cosa mariposa, pero no se había sacado la cresta en la Universidad
estudiando publicidad por nada, además que seguía pagando la carrera mes a mes
y a perpetuidad (¡educación gratuita y de calidad! bramó mentalmente). Bueno el
asunto con su vida personal estaba también un poco de cabeza desde que había
terminado con Pablo a quien un día se le ocurrió prestarle una importante suma
de dinero que supuestamente era para “un negocio” según canturreaba el muy
maricón, pero más tarde se enteraría por Pato su amigo, el cahuinero del grupo
(dicho sea de paso para que desde ya lo vayan conociendo), que Pablo necesitaba
el dinero para viajar a España dónde lo esperaba su esposo Rafa García, un
reconocido Porno Star europeo que le había prometido a Pablo realizar su
primera peli Porno gay, y como al muy maricantunga le gustaba andar de pico en
pico cuál picaflor, cuál pitufina, no encontró nada mejor que cagarse al bueno
de Martín y si te he visto no me acuerdo (linda la hueá, fue lo más grotesco
que salió de boca del Ti tín, cómo suelen llamarlo sus tías), había quedado con
el corazón más quebrado que espejo de bruja, pero como Titín siempre ha creído
que todas las cosas se devuelven y que además de eso las cosas por algo pasan,
se dedicó de lleno a diseñar de nuevo su departamento, botó los condones que no
terminó de usar con aquel innombrable aspirante a actor porno, y no sólo eso,
botó todo lo que le recordara a aquella pitufina callampera incluyendo
lubricantes, penes enormes de goma y uno que otro disfraz (porque le gustaba
disfrazarse más encima a la muy maraca), entre ellos estaba uno de payaso que
tenía una tremenda nariz colorada que tanto le gustaba meterse por el culo (y
de eso da fe absoluto Martín porque la hueá ya estaba deforme de lo gastada que
estaba), había otro de Barney, el dinosaurio cola (¡como alguien se puede
excitar con esa hueá por Dios santo!, si al Martín nunca se le puso tiesa
cuando veía entrar al muy pastel vestido así y recitando una canción
ininteligible por culpa de la tremenda cabeza que se gasta el mono ese, que
casi no lo dejaba respirar, los dos se cagaban de la risa en esos momentos pero
obviamente que a nadie se le pararía con tamaña ridiculez, y bueno entre botar
cosas también se acordó del cumpleaños de su muy estimada madre, aunque para un
gay no es difícil comprarle un buen regalo a su mamá, la cosa se pone un poco
color de hormiga cuando tienes un hermano mayor que trae un regalo mejor que el
tuyo y más encima presume con el resto de la familia lo carísima que le salio
la gracia, si esta vez fuesen unos pasajes a la India le diría delante de todos
por qué no se va el sólo al famoso viajecito para ver si se le mete el espíritu
santo y aprende de los monjes de por allá a ser más humilde el muy
conchesumadre, como dice un dicho que siempre le gusta usar al Titín: “el que
da y quita le sale una jorobita” (¿o no era ese?, quizás por eso se cagaban de
la risa de él cuando salía con su comentario fuera de lugar), como si fuese
poco Martín se puso a pensar en su adorada gata “Fuss” que era toda una
preocupación cada vez que salía de su departamento porque la antecesora a esta llamada “Missy” se había sentido
quizás tan sola que no encontró nada mejor que terminar con su gatuna miseria
suicidándose al encontrar la ventana abierta del balcón (evidente descuido de
su dueño) y dejose caer cuál gato volador desafiando todas las leyes de la
gravedad impuesta por aquel Einstein; pero eso no fue lo peor, ya que según el
sumario exhaustivo que realizó la típica vieja culiá sapa del block de
enfrente, el pobre animal, aturdido, quedó mirando ratoncitos de colores que
corrían alrededor de su cabeza mientras aún permanecía pegado al poco delicado
concreto, cuando en ese momento se le abalanzó sin piedad el mismísimo
“Calígula” (el Pitt Bull del vecino (entero de rico) de Martín que vivía con su
esposa en el primer piso) quién hace rato se quería servir a la muy desgraciada
felina extrema ¡como gritaba la pobrecita al ser zamarreada de un lado a otro!,
hasta que el perro asesino concentró todas sus fuerzas y entre zamarreo y
zamarreo la soltó hasta que salió disparada y dio a parar sabe Dios dónde
porque su cuerpo nunca más fue encontrado, y bueno con esta trágica historia
Martín aprendió la lección, así es que cada vez que sale de su departamento
revisa cada puerta y ventana para que haya quedado completamente sellada para
que “Fuss” no siga los pasos de la pobre “Missy”.
Martín miró nuevamente su reloj…. 4:45am, no podía creer el stress que
tenia encima y pensar cada vez más no lo estaba ayudando, quizás tendría que
practicar lo que siempre hace Jaime, uno de sus mejores amigos cuando no puede
dormir: correrse la tonta paja; pero así sin nada de motivación y en aquella
casi total oscuridad era imposible una erección, Martín trató de acordarse de
alguna escena que vio en una peli porno que había descargado hace poco, no se
acordó precisamente de la cara de alguno de los actores, pero en su mente se
apareció un pene enorme que vibraba sin parar, parecía tener vida propia,
pronto Martín comenzó a levantar carpa y entre tanto sobajeo con la sábana
(porque le gustaba dormir en pelotas), se comenzó a masturbar suavemente
mientras las imágenes en su mente eran más calientes que las anteriores, por
momentos se desconcentraba con algún ruido que venía de la calle, o se le
aparecía la imagen de su santa madre (la promesa del regalo prometido), pero
hizo su mayor esfuerzo y se volvió a concentrar en aquellos tipos medio
musculosos y vergones que follaban sin parar en la comodidad de sus
pensamientos medios pegajosos, su cuerpo se comenzó a tensar y a humedecer
mientras su otra mano se tocaba sensualmente sus pezones y su ennegrecido pecho
hasta que ocurrió el milagro….. Millones de supuestos hijos suyos quedaron
esparcidos por su peludo abdomen completamente inmóvil dentro del blancuzco
fluido masculino, Martín sin moverse mucho tanteó con su mano alguna polera
tirada en el suelo que le sirviera de toalla improvisada para poder limpiarse y
se dispuso a esperar que el sueño lo dominara de una vez por todas, mientras
volvió a ver el reloj, aquel ya maldito reloj que lo tenía desesperado con su
clic clac…. 5:01am, en tres horas más estaría sudando más que en aquella pajita
Express.
CAPÍTULO 2
DÍA DE REUNIÓN
Desde que la alarma había sonado puntualmente a
las 08:00am todo para Titín había sido caos, por fin y gracias al consejo de su
buen amigo Jaime, había podido dormir aunque sea un par de horitas, de seguro
ahora ese método sería una alternativa mucho más excitante para aquellas noches
de insomnio que se apoderaban de él como una ola de ansiedad casi
incontrolable, pero ahora tenía que hacer frente a una mañana que no es
cualquier mañana, en particular este momento del día es vertiginoso, las horas vuelan
y después no se recuperan más, sin dejar de lado el estado zombístico en el que
muchos despiertan, así como Martín que se queda un par de minutos enredado en
sus suaves sábanas y sin siquiera hacer el mínimo intento de abrir un ojo
enrojecido como el de los conejos, si lo viera un director de cine de terror
seguro lo contrata como el muerto viviente de turno, <<un ratito
más>> pronuncia con voz de ultratumba, luego se acomoda casi en posición
fetal, luego abre un ojo (porque el otro se le ha quedado pegado), se estira
una vez más, gruñe, (el otro ojo ya se le despegó), se destapa y siente la
típica primera erección matutina y no hay nada más incómodo que la vejiga te
obligue casi brutalmente a levantarte cuando lo único que quieres es tratar de
recuperar la promesa del sueño placentero que nunca llegó, pero aquella
erección se convierte en tu enemigo número uno del día, una guerra declarada
que si después de orinar el asunto se convierte en masturbación de seguro la
has ganado, porque aquella “erección de vejiga”, es sin lugar a dudas la menos
excitante de un hombre en modo “am”; y como si no fuese poco tanto sufrimiento
en la que podría ser una mañana como cualquiera, luego viene la ducha, mojarse,
enjabonarse, volver a mojarse, después secarse, elegir el traje justo para un
episodio tan importante como la presentación de un proyecto como ese, el
calzado adecuado, el peinado (estilo medio desordenado que siempre le asentaba
tan bien a Martín, porque siempre le había cargado peinarse), desayunar con esa
típica sensación de asco como si hubieras carreteado la noche anterior, aunque
nunca supo a lo que se debía, era parte de la “experiencia” que significa una
levantadita temprano, y bueno ya vestido y con el desayuno aún bajándole por la
garganta, darle de comer a la muy perra de la “Fuss” (aunque siendo gata “Fuss”
era una perra porque se encargaba de hacerle pasar malos ratos al pobre Martín,
y justo en las mañanas, escondiéndose y después saliendo disparada de los
lugares más insólitos y lo que era peor y que descontrolaría al mismo Buda, a
veces cagaba y meaba dónde se le paraba el culo, bueno es una gata está claro,
pero Martín ya se sentía tentado de dejar la puerta del balcón abierta otra vez,
pero prefería respirar profundo y salir de una vez por todas del departamento),
“gata de mierda venir a cagarme más encima la mañana”, pensó mientras cerraba
cada puerta detrás de él y se disponía a tomar el puto ascensor que pareciera
saber que el Titín estaba medio atrasado y la maldita hueá no llegaba nunca, (uno
que otro saludo desganado de “buenos días” a alguna vecina que se le cruzaba
por ahí, y otros “MUY BUENOS DÍAS”, si se le cruzaba algún vecino al que
sonreía casi descaradamente mientras lo escrutaba dependiendo de la perspectiva
en el que el encuentro se generaba, si lo veía de frente le miraba el paquete y
después la cara, y de lo contrario sus ojos se perdían en algunos incautos que
de seguro se ejercitaban de lo contrario nadie podría tener aquellos culos hermosos
casi hechos a mano, y bueno ahora que Martín era soltero, se podía dar más
licencias que las de costumbre), al fin ya en el estacionamiento metió llave y
partió raudo al matadero, perdón a su trabajo.
Otra
vez a merced del maldito ascensor que a
estas alturas, hacía sorna de su estado casi vulnerable producto de los
nervios, y es que Martín usualmente no es así pero este proyecto era el más
importante, aquel en el que se había sacado la mierda para poder desarrollarlo,
y de ser factible la respuesta sería inmediata, así es que más nervioso se
ponía Martín de sólo imaginar cuál sería la respuesta de los putos ejecutivos,
aunque pensando y pensando no se había dado cuenta que el ascensor ya había
pasado al piso dónde su oficina se encontraba, así es que no quedaba otra cosa
más que bajar por las escaleras, abrió la puerta y ahí en la sala de reunión
estaban todos, y está demás decir que la propuesta fue un rotundo éxito, aunque
había un leve cambio en los planes hechos por el hijo de puta de su jefe, la
realización audiovisual sería supervisada por un tal Joke Olunder (que nombre
de mierda, se cagó de la risa Martín), quien tuvo que aceptar sin más opción,
total ya había salido del cacho que le significó hablar frente a treinta wetas
que se creían la raja por tener plata, pero que como personas no cabía duda que
dejaban mucho que desear, pero en fin ese ambiente no tenía nada que ver con
Martín, su cometido fue cumplido con creces y casi terminaba por filosofar
cuando sonó su teléfono, miró la pantalla, era su amigo Pato que lo llamaba
para preguntar si quería que lo acompañara o no a comprar el regalo de
cumpleaños de su mamá, con tanto ajetreo Martín había olvidado el cumpleaños de
su mamá, así es que quedaron en juntarse al salir del trabajo, así Pato le
contaría detalles de su carrete el fin de semana pasado dónde se lo follaron a
la salida misma de una discoteca, “puta como tan maraco el hueón”, se reía
Martín ya acostumbrado a las crónicas de un culo con dientes como había sido
siempre Pato, quien era totalmente lo opuesto a Martín en casi todo, pero había
algo que los unía, el ilimitado sentido del humor, Pato era menos agraciado que
Marín, su voz era más ronca que la de Martín, etc. Pero cuando se juntaban se
cagaban de la risa de ellos mismos, del mundo gay y sus estereotipos, y aunque
a pesar de esto su relación era definitivamente amor/odio, porque al parecer
Pato anhelaba lo que Martín tenía, una vez así se lo demostró cuando un día su
propio pololo, hace ya varios años atrás, le confesó que Pato se le había
insinuado en varias oportunidades por lo cuál la envidia de Pato era evidente,
pero cuando estaba con la guardia baja los dos se llevaban de las mil
maravillas, Martín sabía como era su amigo y lo aceptaba a pesar de todo, así
tal cual, en fin cada quien con sus virtudes y defectos.
El puto
de su jefe andaba feliz como si se lo hubieran follado la noche anterior por
los buenos resultados del proyecto y llamó a Martín a su oficina para
informarle que tendrían una reunión esa misma tarde para que se conociesen
todos los que llevarían a cabo el proyecto, fue en ese preciso momento cuando
sonó el teléfono, era la secretaria anunciando la llegada de uno de ellos, su
jefe le concedió el honor a Martín para salir a recibirlo, ya se acercaba la hora
de almorzar y Martín se compró una agua mineral para que las tripas no lo
siguieran hueviando, iba tomando el primer sorbo cuando se acercó al ascensor
dónde aparecería el misterioso visitante, sonó un pitido, se abrieron las
puertas y se dejó ver un hombre que lo saludó y se presentó con una voz
madrileña <<Hola, soy Joke Olunder>>, Martín (se cagó de la risa
otra vez de ese nombre) no creía lo que sus ojos veían.
CAPÍTULO 3
JOKE OLUNDER
Martín
al parecer se sentía mal, quizás era porque aún no almorzaba, quizás el
insomnio le estaba pasando la cuenta, quizás era por tanto trabajo, quizás era
por todas las alternativas anteriores, pero en el fondo Martín comprendió que
no era por ninguna de ellas, su recaída tenía otro nombre, uno más gracioso y
misterioso. Aquel hombre de edad madura (más o menos cuarentón) acaparó casi
toda la atención de nuestro querido protagonista desde que este lo saludó al
salir del ascensor, Martín se sintió nervioso y había tratado de pasar piola
excepto cuando dejó caer torpemente la botella de agua mineral y en su afán por
agarrarla esta calló en la cara del visitante madrileño mojándolo casi
inevitablemente, afortunadamente “Joke” se lo tomó bien y se puso a reír, pero
el pobre de Martín se repetía así mismo “trágame tierra” una y otra vez.
Caminando como podía Pato se lo había comprado casi todo en la tienda de
la esquina, todo a mitad de precio, se suponía que debía esperar que llegara
Martín pero este no pudo aguantar la avalancha de ofertas que llamaban a su
billetera como por hipnosis, y de seguro la vendedora lo quería matar porque se
probó tanta hueá que la montaña de ropa que dejó de seguro era motivo de
fusilación, sin contar las de puteadas que ahora mismo estaría mandándole. Pero
Pato era así, cuando algo le gustaba simplemente lo tomaba y listo, pero cuando
quería hueviar, hueviaba, sin contar las de veces que se lo habían culeado sin
siquiera preguntarle, era llegar y meter, al fin y al cabo Pato era así cien
por ciento culeable, la verdad sea dicha, “bien maraca” le decían sus amigos,
pero puta que era chistoso el hueón. Miró su reloj y le extrañaba que Martín
aún no llegara, se prendió un puchito y comenzó a hueviar a los colectiveros
que pasaban por ahí pensando que este estaba esperando locomoción, pasaba uno y
el otro se agachaba como echándole una miradita al aspecto del conductor, estos
paraban lo quedaban mirando un rato y seguían su camino, en eso estaba cuando
miró hacia un lado y pasó junto a él un hombre de lo más guapo, entre treinta y
cuarenta años, muy bien vestido, el paquete se le marcaba con cada paso que
daba, su camisa entre abierta dejaba ver uno que otro pelito varonil que lo
hacía cada vez mas deseable, calvo al parecer por opción, cuerpo proporcionado,
barba cuidada; Pato estaba realizando su escaneo a todo color a aquel agraciado
hombre, cuando este grita con un marcado acento español <<Taxi!>>,
a Pato se le hizo agüita el culito al escuchar aquellas simples palabras pero
que eran fantasía de los deseos más inmediatos de aquella damisela en apuros
que esperaba a su eterno amigo, aquel misterioso caballero no lo miró en ningún
sólo momento, se subió raudo al colectivo y dejó nuevamente a la Penélope sola
esperando ahora al hijo de puta de Martín que aún no llegaba, se pegó una nueva
chupada a su puchito y con aires de coliza ricachona (que en realidad no era),
se sentó en una banca fuera de un Sex Shop; puta que le hayan dicho a la poto
con dientes ésta, se metió rauda a aquel local que no conocía y se entretuvo
mirándole las tremendas cornetas de los actores porno que se dejaban ver en las
carátulas.
- ¿Cuánto
cuesta ese pene de negro?- preguntó casi descaradamente la huenasa pal pico.
-
Déjame
ver mmm..., $35.000.
-
¿Tan
caro?, !sale más barato chupársela a un heón en la calle¡
La vendedora se quedó mirándolo un momento,
dejando en claro que no se esperaba un comentario como ese y los dos no
aguantaron más y se cagaron de la risa. Los dos se quedaron conversando de
temas que van de la cintura para abajo, y al parecer Pato tenía una nueva
amiga, y eso a diferencia de Martín le era muy fácil de hacer. Adela se
disponía a poner una película porno gay a pedido de Pato cuándo su celular
comienza a vibrar (a Pato le cargaban los ringtones, antes ponía a Madonna, la
Britney, etc. Pero cuando descubrió que la hueaita vibraba prefirió dejarla en ese modo y
siempre se lo ponía en el bolsillo de atrás para sentir como le vibraba el culo
cada vez que alguien lo llamaba, una vez se lo puso en los cocos cuando estaba
en la intimidad de su hogar, pero de ahí nunca más porque le dio como la
corriente o algo así, y se asustó, no quería quedarse “descocado”), bueno el
asunto es que el audio parlante era nada más ni menos que Martincito quién el
muy cara de raja lo llamaba furioso casi gritándole a Pato que hace más de
media hora que lo esperaba en la esquina dónde habían quedado juntarse, claro
como no lo vio esperando y ocultando su obvio atraso, Martín no encontró nada
mejor que aprovecharse de la situación, Pato se cagó de la risa le dijo dónde
estaba y al rato ya estaban los dos en el Sex Shop aquel.
-
¿Les
puedo pedir un favorcito?, ¿ustedes podrían entregar estos folletos aquí afuera
mientras voy a la bodega?, sólo a mayores de edad, ojo. Pidió barsamente Adela,
mientras sin esperar respuesta desapareció detrás de un velador dónde se
dejaban ver vibradores de todos los colores, olores y tamaños.
-
¿Y
a esta hueona que le dio?
-
¡Ay
Martín no seas pesado!, repartamos uno que otro y nos vamos, total ella me va a
hacer un descuento porque le quiero comprar esa tremenda verga de negro que la
tiene más cara que la cresta.- respondió tan suelta de lengua la cola esa
mientras se colgaba las bolsas en la muñeca.
“¿Verga
de negro?”, “¿Qué mierda?”, pensó Martín mientras salían a la calle y Pato
entregaba folletitos a los minos más ricos que por ahí pasaban, cuando este
terminó, se cagó de la risa y partieron a comprar el famoso regalo para el
cumpleaños de la madre de Martín.
- ¿Podis
ser menos maricón por fa?- le pidió Martín a Pato que siempre le gustaba
exagerar todo y que muchas veces lo había dejado en vergüenza, y que como
siempre este era el principal motivo de discusión cuando se les ocurría andar
por ahí juntos, pero no había nada que hacer, ha Pato le gustaba hueviar, y
Martín una vez más se arrepentía de haberlo llamado para que lo acompañase a
comprar el famoso regalo de su madre, al parecer este día terminaría con alguna
aventurilla de aquellas.
CAPÍTULO 4
EL ÚLTIMO ENCUENTRO ANTES DE....
La fiesta de cumpleaños de su madre había sido
mucho más divertida de lo que en algún momento Martín se imaginó, y nunca dudó
en que sería un buen regalo de cumpleaños un cuadro de una fotografía de su
madre en blanco y negro de finales de los setentas, en la que se podía apreciar
a su por entonces joven madre embarazada de ocho meses esperando a que Martín
decidiera llegar al mundo. El momento fue emotivo, pero había que divertirse,
había que pasarlo bien y todos pasaron un muy buen momento juntos.
Otra vez un maldito Lunes, y Martín ya estaba
nuevamente en reuniones, y una vez más el tal Joke llegaba atrasado, y cuando
este entraba a la sala, se le iban solitos los ojos (ustedes ya saben a que
parte), en algún momento se había prometido no enamorarse otra vez, y sólo se
enfocaría en su trabajo………… pero esta vida es muy rara, no todo puede ser echo
sin que el azar juegue un rol importante, la vida es totalmente aleatoria, y
esa misma noche la productora con la que trabajaban en estos momentos
ofrecerían una gran fiesta dónde estaba invitada gran parte de la farándula nacional
y Martín tenía ganas de “sociabilizar” más de la cuenta, pero ahora la reunión
ya había comenzado, y ya había tiempo para el mariconeo.
Ya en su oficina Martín se esmeraba por
organizar sus labores entre redes sociales, páginas con temática de actualidad,
y otras de dudosa reputación, y el muy canalla se quejaba por el exceso de “trabajo”
diario del que ocuparse, repentinamente golpean a su puerta justo cuando hacía clic
sobre la categoría “bear fuck”, minimizó raudo la página e hizo pasar al dueño
de aquel “toc” “toc”, la puerta se abrió y fingió neutralidad al ver aquel hombre
de proporcionada contextura sentarse frente a el, y que con aquel acento tan característico
inició la conversación con total soltura y neutralidad.
-
En
horabuena que os encuentro tío, espero no estar interrumpiendo.
- No para nada hombre (respondió Martín
torpemente con un improvisado acento español, que hizo que los colores se le
fueran al rostro al darse cuenta de su error). Joke río genuinamente, pero el
pobre Martín se puso inevitablemente nervioso ya que algo más había llamado su atención
, miró de reojo hacia la pantalla de su computador mientras Joke no para de
hablar, y casi le dio un infarto cuando en la pantalla se dejaban ver dos
hombres muy atractivos, corpulentos y varoniles que se hacían mierda en una habitación
de hotel, Martín aún no entraba en razón para entender como aquel video se había
iniciado sólo, pero claro, seguro que con los nervios pasó a llevar alguna
tecla o el Mouse y aquel video cobro vida endemoniadamente por el deseo de
mostrarse, Martín comenzó a mover la pantalla hacia el poco a poco (y Joke que
no paraba de hablar, sabe Dios que decía el pobre Martín estaba ya tan incómodo
que no le prestó mayor atención), torpemente movía la pantalla, quizás ya era más
que evidente que algo trataba de ocultar, a pesar que la pantalla le daba la
espalda al españolismo y Martín ya comenzaba a sentirse mejor pasó a llevar no
sabe que mierda y los quejidos de aquellos hombres corpulentos y sudados se
dejaron oír por toda su oficina………… la vergüenza lo mantuvo al borde del llano,
el español reía simpático, divertido con la situación, el rostro de Martín
ahora estaba rojo como un tomate maduro, el calor le invadió el cuerpo, trató
de tomar el Mouse y tratar de acomodar nuevamente la pantalla cuando esta se le
escapó de las manos y cayo justo en medio de las piernas de Joke, que al
parecer la situación le hacia cada vez más gracia en comparación al tremendo y
bochornoso episodio que Martín protagonizaba tan sólo a un clic de distancia.
- Eeeeehhhh,
disculpa es un virus que el tipo de informática esta tratando de borrar, venía
como spam en uno de mis correos. Trató de recuperar algo de su dolida dignidad.
-
Que
va tío, si estas cosas son divertidas, mírate si parece que te viene un ataque
de aquellos, a tomar por culo que tu porno me la suda. Respondió tranquilizando
insospechadamente al pobre de Martín, mientras le alcanzaba la pantalla que se había
estrellado contra sus “huevos”.
Martín al final pudo cerrar la
ventana en cuestión y sacando fuerzas de flaqueza con voz de gallo
entrecortada, le preguntó finalmente el motivo de su tan inoportuna visita.
-
bueno
a parte de conocer vuestro porno (bromeó el muy cabrón), nada hombre que flipo
con estas cosas, tranquilo, me estoy dando el tiempo de conoceros y justo ahora
te tocaba a ti, ¿asistirás a la fiesta de esta noche?
-
Si,
voy a ir, pero para con tu rollito del porno que….. bueno si fue gracioso,
estas cosas sólo me ocurren a mí.
-
No,
¿Qué va? Si a mí me han pasado cosas peores que te las cuento en otro momento…………..
quizás esta noche. Terminaba de decir esto cuando Joke ya se disponía a salir
de la oficina de Martín, mientras le guiñaba un ojo.
Cuando se cerró la puerta Martín se
puteó a si mismo al por mayor, y cuando se tranquilizó, recién ahí pudo ver
toda la secuencia en su mente y pudo reír gracias a Joke que lo había echo
sentirse más tranquilo, aquel hombre parecía gustarle un poco más que antes………….
Apagó el sistema mientras alguien le había echo una llamada perdida, mientras
tomaba sus cosas olvidó devolver el llamado, al momento en que ya se encontraba
cerrando la puerta de su oficina………….. Aquella fiesta, y aquella noche al
parecer prometía…………
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