jueves, 25 de septiembre de 2014

PARA LOS QUE NO CONOCEN AÚN A MARTÍN...........................

   Martín es un personaje creado en un ciclo (en mí Facebook) al que denominé: "De erotismo sublime, o el sublime roce de tú piel", entre varias historias está la de Martín la que llamé simplemente: "Apacible vida de Martín".... y aquí los dejo con sus aventuras y desventuras, más una publicación inédita aún, que lo disfruteis.


APACIBLE VIDA DE MARTÍN



CAPÍTULO 1
NOCHE DE INSOMNIO

Martín miró el reloj que reposaba en su cómoda…. 4:32am, se había desvelado casi toda la noche pensando en si sería aprobado o no el proyecto que debían exponer temprano en la mañana en conjunto con sus colegas frente a los gerentes de la empresa de telecomunicaciones a la que pertenecía hace ya varios años. José Manuel, su jefe de apellido casi impronunciable, lo había citado a una reunión extraordinaria el día anterior con el único fin de ejercer aún más presión (el muy cabrón) de la que podía soportar el pobrecito, sin contar los pormenores que se sucedían día tras día en su vida personal, Martín pensó (ingenuamente) en que mejor sería renunciar y a otra cosa mariposa, pero no se había sacado la cresta en la Universidad estudiando publicidad por nada, además que seguía pagando la carrera mes a mes y a perpetuidad (¡educación gratuita y de calidad! bramó mentalmente). Bueno el asunto con su vida personal estaba también un poco de cabeza desde que había terminado con Pablo a quien un día se le ocurrió prestarle una importante suma de dinero que supuestamente era para “un negocio” según canturreaba el muy maricón, pero más tarde se enteraría por Pato su amigo, el cahuinero del grupo (dicho sea de paso para que desde ya lo vayan conociendo), que Pablo necesitaba el dinero para viajar a España dónde lo esperaba su esposo Rafa García, un reconocido Porno Star europeo que le había prometido a Pablo realizar su primera peli Porno gay, y como al muy maricantunga le gustaba andar de pico en pico cuál picaflor, cuál pitufina, no encontró nada mejor que cagarse al bueno de Martín y si te he visto no me acuerdo (linda la hueá, fue lo más grotesco que salió de boca del Ti tín, cómo suelen llamarlo sus tías), había quedado con el corazón más quebrado que espejo de bruja, pero como Titín siempre ha creído que todas las cosas se devuelven y que además de eso las cosas por algo pasan, se dedicó de lleno a diseñar de nuevo su departamento, botó los condones que no terminó de usar con aquel innombrable aspirante a actor porno, y no sólo eso, botó todo lo que le recordara a aquella pitufina callampera incluyendo lubricantes, penes enormes de goma y uno que otro disfraz (porque le gustaba disfrazarse más encima a la muy maraca), entre ellos estaba uno de payaso que tenía una tremenda nariz colorada que tanto le gustaba meterse por el culo (y de eso da fe absoluto Martín porque la hueá ya estaba deforme de lo gastada que estaba), había otro de Barney, el dinosaurio cola (¡como alguien se puede excitar con esa hueá por Dios santo!, si al Martín nunca se le puso tiesa cuando veía entrar al muy pastel vestido así y recitando una canción ininteligible por culpa de la tremenda cabeza que se gasta el mono ese, que casi no lo dejaba respirar, los dos se cagaban de la risa en esos momentos pero obviamente que a nadie se le pararía con tamaña ridiculez, y bueno entre botar cosas también se acordó del cumpleaños de su muy estimada madre, aunque para un gay no es difícil comprarle un buen regalo a su mamá, la cosa se pone un poco color de hormiga cuando tienes un hermano mayor que trae un regalo mejor que el tuyo y más encima presume con el resto de la familia lo carísima que le salio la gracia, si esta vez fuesen unos pasajes a la India le diría delante de todos por qué no se va el sólo al famoso viajecito para ver si se le mete el espíritu santo y aprende de los monjes de por allá a ser más humilde el muy conchesumadre, como dice un dicho que siempre le gusta usar al Titín: “el que da y quita le sale una jorobita” (¿o no era ese?, quizás por eso se cagaban de la risa de él cuando salía con su comentario fuera de lugar), como si fuese poco Martín se puso a pensar en su adorada gata “Fuss” que era toda una preocupación cada vez que salía de su departamento porque la antecesora  a esta llamada “Missy” se había sentido quizás tan sola que no encontró nada mejor que terminar con su gatuna miseria suicidándose al encontrar la ventana abierta del balcón (evidente descuido de su dueño) y dejose caer cuál gato volador desafiando todas las leyes de la gravedad impuesta por aquel Einstein; pero eso no fue lo peor, ya que según el sumario exhaustivo que realizó la típica vieja culiá sapa del block de enfrente, el pobre animal, aturdido, quedó mirando ratoncitos de colores que corrían alrededor de su cabeza mientras aún permanecía pegado al poco delicado concreto, cuando en ese momento se le abalanzó sin piedad el mismísimo “Calígula” (el Pitt Bull del vecino (entero de rico) de Martín que vivía con su esposa en el primer piso) quién hace rato se quería servir a la muy desgraciada felina extrema ¡como gritaba la pobrecita al ser zamarreada de un lado a otro!, hasta que el perro asesino concentró todas sus fuerzas y entre zamarreo y zamarreo la soltó hasta que salió disparada y dio a parar sabe Dios dónde porque su cuerpo nunca más fue encontrado, y bueno con esta trágica historia Martín aprendió la lección, así es que cada vez que sale de su departamento revisa cada puerta y ventana para que haya quedado completamente sellada para que “Fuss” no siga los pasos de la pobre “Missy”.
    Martín miró nuevamente su reloj…. 4:45am, no podía creer el stress que tenia encima y pensar cada vez más no lo estaba ayudando, quizás tendría que practicar lo que siempre hace Jaime, uno de sus mejores amigos cuando no puede dormir: correrse la tonta paja; pero así sin nada de motivación y en aquella casi total oscuridad era imposible una erección, Martín trató de acordarse de alguna escena que vio en una peli porno que había descargado hace poco, no se acordó precisamente de la cara de alguno de los actores, pero en su mente se apareció un pene enorme que vibraba sin parar, parecía tener vida propia, pronto Martín comenzó a levantar carpa y entre tanto sobajeo con la sábana (porque le gustaba dormir en pelotas), se comenzó a masturbar suavemente mientras las imágenes en su mente eran más calientes que las anteriores, por momentos se desconcentraba con algún ruido que venía de la calle, o se le aparecía la imagen de su santa madre (la promesa del regalo prometido), pero hizo su mayor esfuerzo y se volvió a concentrar en aquellos tipos medio musculosos y vergones que follaban sin parar en la comodidad de sus pensamientos medios pegajosos, su cuerpo se comenzó a tensar y a humedecer mientras su otra mano se tocaba sensualmente sus pezones y su ennegrecido pecho hasta que ocurrió el milagro….. Millones de supuestos hijos suyos quedaron esparcidos por su peludo abdomen completamente inmóvil dentro del blancuzco fluido masculino, Martín sin moverse mucho tanteó con su mano alguna polera tirada en el suelo que le sirviera de toalla improvisada para poder limpiarse y se dispuso a esperar que el sueño lo dominara de una vez por todas, mientras volvió a ver el reloj, aquel ya maldito reloj que lo tenía desesperado con su clic clac…. 5:01am, en tres horas más estaría sudando más que en aquella pajita Express.




CAPÍTULO 2
DÍA DE REUNIÓN


Desde que la alarma había sonado puntualmente a las 08:00am todo para Titín había sido caos, por fin y gracias al consejo de su buen amigo Jaime, había podido dormir aunque sea un par de horitas, de seguro ahora ese método sería una alternativa mucho más excitante para aquellas noches de insomnio que se apoderaban de él como una ola de ansiedad casi incontrolable, pero ahora tenía que hacer frente a una mañana que no es cualquier mañana, en particular este momento del día es vertiginoso, las horas vuelan y después no se recuperan más, sin dejar de lado el estado zombístico en el que muchos despiertan, así como Martín que se queda un par de minutos enredado en sus suaves sábanas y sin siquiera hacer el mínimo intento de abrir un ojo enrojecido como el de los conejos, si lo viera un director de cine de terror seguro lo contrata como el muerto viviente de turno, <<un ratito más>> pronuncia con voz de ultratumba, luego se acomoda casi en posición fetal, luego abre un ojo (porque el otro se le ha quedado pegado), se estira una vez más, gruñe, (el otro ojo ya se le despegó), se destapa y siente la típica primera erección matutina y no hay nada más incómodo que la vejiga te obligue casi brutalmente a levantarte cuando lo único que quieres es tratar de recuperar la promesa del sueño placentero que nunca llegó, pero aquella erección se convierte en tu enemigo número uno del día, una guerra declarada que si después de orinar el asunto se convierte en masturbación de seguro la has ganado, porque aquella “erección de vejiga”, es sin lugar a dudas la menos excitante de un hombre en modo “am”; y como si no fuese poco tanto sufrimiento en la que podría ser una mañana como cualquiera, luego viene la ducha, mojarse, enjabonarse, volver a mojarse, después secarse, elegir el traje justo para un episodio tan importante como la presentación de un proyecto como ese, el calzado adecuado, el peinado (estilo medio desordenado que siempre le asentaba tan bien a Martín, porque siempre le había cargado peinarse), desayunar con esa típica sensación de asco como si hubieras carreteado la noche anterior, aunque nunca supo a lo que se debía, era parte de la “experiencia” que significa una levantadita temprano, y bueno ya vestido y con el desayuno aún bajándole por la garganta, darle de comer a la muy perra de la “Fuss” (aunque siendo gata “Fuss” era una perra porque se encargaba de hacerle pasar malos ratos al pobre Martín, y justo en las mañanas, escondiéndose y después saliendo disparada de los lugares más insólitos y lo que era peor y que descontrolaría al mismo Buda, a veces cagaba y meaba dónde se le paraba el culo, bueno es una gata está claro, pero Martín ya se sentía tentado de dejar la puerta del balcón abierta otra vez, pero prefería respirar profundo y salir de una vez por todas del departamento), “gata de mierda venir a cagarme más encima la mañana”, pensó mientras cerraba cada puerta detrás de él y se disponía a tomar el puto ascensor que pareciera saber que el Titín estaba medio atrasado y la maldita hueá no llegaba nunca, (uno que otro saludo desganado de “buenos días” a alguna vecina que se le cruzaba por ahí, y otros “MUY BUENOS DÍAS”, si se le cruzaba algún vecino al que sonreía casi descaradamente mientras lo escrutaba dependiendo de la perspectiva en el que el encuentro se generaba, si lo veía de frente le miraba el paquete y después la cara, y de lo contrario sus ojos se perdían en algunos incautos que de seguro se ejercitaban de lo contrario nadie podría tener aquellos culos hermosos casi hechos a mano, y bueno ahora que Martín era soltero, se podía dar más licencias que las de costumbre), al fin ya en el estacionamiento metió llave y partió raudo al matadero, perdón a su trabajo.  
  Otra vez a merced del  maldito ascensor que a estas alturas, hacía sorna de su estado casi vulnerable producto de los nervios, y es que Martín usualmente no es así pero este proyecto era el más importante, aquel en el que se había sacado la mierda para poder desarrollarlo, y de ser factible la respuesta sería inmediata, así es que más nervioso se ponía Martín de sólo imaginar cuál sería la respuesta de los putos ejecutivos, aunque pensando y pensando no se había dado cuenta que el ascensor ya había pasado al piso dónde su oficina se encontraba, así es que no quedaba otra cosa más que bajar por las escaleras, abrió la puerta y ahí en la sala de reunión estaban todos, y está demás decir que la propuesta fue un rotundo éxito, aunque había un leve cambio en los planes hechos por el hijo de puta de su jefe, la realización audiovisual sería supervisada por un tal Joke Olunder (que nombre de mierda, se cagó de la risa Martín), quien tuvo que aceptar sin más opción, total ya había salido del cacho que le significó hablar frente a treinta wetas que se creían la raja por tener plata, pero que como personas no cabía duda que dejaban mucho que desear, pero en fin ese ambiente no tenía nada que ver con Martín, su cometido fue cumplido con creces y casi terminaba por filosofar cuando sonó su teléfono, miró la pantalla, era su amigo Pato que lo llamaba para preguntar si quería que lo acompañara o no a comprar el regalo de cumpleaños de su mamá, con tanto ajetreo Martín había olvidado el cumpleaños de su mamá, así es que quedaron en juntarse al salir del trabajo, así Pato le contaría detalles de su carrete el fin de semana pasado dónde se lo follaron a la salida misma de una discoteca, “puta como tan maraco el hueón”, se reía Martín ya acostumbrado a las crónicas de un culo con dientes como había sido siempre Pato, quien era totalmente lo opuesto a Martín en casi todo, pero había algo que los unía, el ilimitado sentido del humor, Pato era menos agraciado que Marín, su voz era más ronca que la de Martín, etc. Pero cuando se juntaban se cagaban de la risa de ellos mismos, del mundo gay y sus estereotipos, y aunque a pesar de esto su relación era definitivamente amor/odio, porque al parecer Pato anhelaba lo que Martín tenía, una vez así se lo demostró cuando un día su propio pololo, hace ya varios años atrás, le confesó que Pato se le había insinuado en varias oportunidades por lo cuál la envidia de Pato era evidente, pero cuando estaba con la guardia baja los dos se llevaban de las mil maravillas, Martín sabía como era su amigo y lo aceptaba a pesar de todo, así tal cual, en fin cada quien con sus virtudes y defectos.
  El puto de su jefe andaba feliz como si se lo hubieran follado la noche anterior por los buenos resultados del proyecto y llamó a Martín a su oficina para informarle que tendrían una reunión esa misma tarde para que se conociesen todos los que llevarían a cabo el proyecto, fue en ese preciso momento cuando sonó el teléfono, era la secretaria anunciando la llegada de uno de ellos, su jefe le concedió el honor a Martín para salir a recibirlo, ya se acercaba la hora de almorzar y Martín se compró una agua mineral para que las tripas no lo siguieran hueviando, iba tomando el primer sorbo cuando se acercó al ascensor dónde aparecería el misterioso visitante, sonó un pitido, se abrieron las puertas y se dejó ver un hombre que lo saludó y se presentó con una voz madrileña <<Hola, soy Joke Olunder>>, Martín (se cagó de la risa otra vez de ese nombre) no creía lo que sus ojos veían.




CAPÍTULO 3
JOKE OLUNDER


  Martín al parecer se sentía mal, quizás era porque aún no almorzaba, quizás el insomnio le estaba pasando la cuenta, quizás era por tanto trabajo, quizás era por todas las alternativas anteriores, pero en el fondo Martín comprendió que no era por ninguna de ellas, su recaída tenía otro nombre, uno más gracioso y misterioso. Aquel hombre de edad madura (más o menos cuarentón) acaparó casi toda la atención de nuestro querido protagonista desde que este lo saludó al salir del ascensor, Martín se sintió nervioso y había tratado de pasar piola excepto cuando dejó caer torpemente la botella de agua mineral y en su afán por agarrarla esta calló en la cara del visitante madrileño mojándolo casi inevitablemente, afortunadamente “Joke” se lo tomó bien y se puso a reír, pero el pobre de Martín se repetía así mismo “trágame tierra” una y otra vez.
   Caminando como podía Pato se lo había comprado casi todo en la tienda de la esquina, todo a mitad de precio, se suponía que debía esperar que llegara Martín pero este no pudo aguantar la avalancha de ofertas que llamaban a su billetera como por hipnosis, y de seguro la vendedora lo quería matar porque se probó tanta hueá que la montaña de ropa que dejó de seguro era motivo de fusilación, sin contar las de puteadas que ahora mismo estaría mandándole. Pero Pato era así, cuando algo le gustaba simplemente lo tomaba y listo, pero cuando quería hueviar, hueviaba, sin contar las de veces que se lo habían culeado sin siquiera preguntarle, era llegar y meter, al fin y al cabo Pato era así cien por ciento culeable, la verdad sea dicha, “bien maraca” le decían sus amigos, pero puta que era chistoso el hueón. Miró su reloj y le extrañaba que Martín aún no llegara, se prendió un puchito y comenzó a hueviar a los colectiveros que pasaban por ahí pensando que este estaba esperando locomoción, pasaba uno y el otro se agachaba como echándole una miradita al aspecto del conductor, estos paraban lo quedaban mirando un rato y seguían su camino, en eso estaba cuando miró hacia un lado y pasó junto a él un hombre de lo más guapo, entre treinta y cuarenta años, muy bien vestido, el paquete se le marcaba con cada paso que daba, su camisa entre abierta dejaba ver uno que otro pelito varonil que lo hacía cada vez mas deseable, calvo al parecer por opción, cuerpo proporcionado, barba cuidada; Pato estaba realizando su escaneo a todo color a aquel agraciado hombre, cuando este grita con un marcado acento español <<Taxi!>>, a Pato se le hizo agüita el culito al escuchar aquellas simples palabras pero que eran fantasía de los deseos más inmediatos de aquella damisela en apuros que esperaba a su eterno amigo, aquel misterioso caballero no lo miró en ningún sólo momento, se subió raudo al colectivo y dejó nuevamente a la Penélope sola esperando ahora al hijo de puta de Martín que aún no llegaba, se pegó una nueva chupada a su puchito y con aires de coliza ricachona (que en realidad no era), se sentó en una banca fuera de un Sex Shop; puta que le hayan dicho a la poto con dientes ésta, se metió rauda a aquel local que no conocía y se entretuvo mirándole las tremendas cornetas de los actores porno que se dejaban ver en las carátulas.
-      ¿Cuánto cuesta ese pene de negro?- preguntó casi descaradamente la huenasa pal pico.
-         Déjame ver mmm..., $35.000.
-         ¿Tan caro?, !sale más barato chupársela a un heón en la calle¡
La vendedora se quedó mirándolo un momento, dejando en claro que no se esperaba un comentario como ese y los dos no aguantaron más y se cagaron de la risa. Los dos se quedaron conversando de temas que van de la cintura para abajo, y al parecer Pato tenía una nueva amiga, y eso a diferencia de Martín le era muy fácil de hacer. Adela se disponía a poner una película porno gay a pedido de Pato cuándo su celular comienza a vibrar (a Pato le cargaban los ringtones, antes ponía a Madonna, la Britney, etc. Pero cuando descubrió que la hueaita  vibraba prefirió dejarla en ese modo y siempre se lo ponía en el bolsillo de atrás para sentir como le vibraba el culo cada vez que alguien lo llamaba, una vez se lo puso en los cocos cuando estaba en la intimidad de su hogar, pero de ahí nunca más porque le dio como la corriente o algo así, y se asustó, no quería quedarse “descocado”), bueno el asunto es que el audio parlante era nada más ni menos que Martincito quién el muy cara de raja lo llamaba furioso casi gritándole a Pato que hace más de media hora que lo esperaba en la esquina dónde habían quedado juntarse, claro como no lo vio esperando y ocultando su obvio atraso, Martín no encontró nada mejor que aprovecharse de la situación, Pato se cagó de la risa le dijo dónde estaba y al rato ya estaban los dos en el Sex Shop aquel.
-         ¿Les puedo pedir un favorcito?, ¿ustedes podrían entregar estos folletos aquí afuera mientras voy a la bodega?, sólo a mayores de edad, ojo. Pidió barsamente Adela, mientras sin esperar respuesta desapareció detrás de un velador dónde se dejaban ver vibradores de todos los colores, olores y tamaños.
-         ¿Y a esta hueona que le dio?
-         ¡Ay Martín no seas pesado!, repartamos uno que otro y nos vamos, total ella me va a hacer un descuento porque le quiero comprar esa tremenda verga de negro que la tiene más cara que la cresta.- respondió tan suelta de lengua la cola esa mientras se colgaba las bolsas en la muñeca.
 “¿Verga de negro?”, “¿Qué mierda?”, pensó Martín mientras salían a la calle y Pato entregaba folletitos a los minos más ricos que por ahí pasaban, cuando este terminó, se cagó de la risa y partieron a comprar el famoso regalo para el cumpleaños de la madre de Martín.
-    ¿Podis ser menos maricón por fa?- le pidió Martín a Pato que siempre le gustaba exagerar todo y que muchas veces lo había dejado en vergüenza, y que como siempre este era el principal motivo de discusión cuando se les ocurría andar por ahí juntos, pero no había nada que hacer, ha Pato le gustaba hueviar, y Martín una vez más se arrepentía de haberlo llamado para que lo acompañase a comprar el famoso regalo de su madre, al parecer este día terminaría con alguna aventurilla de aquellas.




CAPÍTULO 4
 EL ÚLTIMO ENCUENTRO ANTES DE....

     La fiesta de cumpleaños de su madre había sido mucho más divertida de lo que en algún momento Martín se imaginó, y nunca dudó en que sería un buen regalo de cumpleaños un cuadro de una fotografía de su madre en blanco y negro de finales de los setentas, en la que se podía apreciar a su por entonces joven madre embarazada de ocho meses esperando a que Martín decidiera llegar al mundo. El momento fue emotivo, pero había que divertirse, había que pasarlo bien y todos pasaron un muy buen momento juntos.
    Otra vez un maldito Lunes, y Martín ya estaba nuevamente en reuniones, y una vez más el tal Joke llegaba atrasado, y cuando este entraba a la sala, se le iban solitos los ojos (ustedes ya saben a que parte), en algún momento se había prometido no enamorarse otra vez, y sólo se enfocaría en su trabajo………… pero esta vida es muy rara, no todo puede ser echo sin que el azar juegue un rol importante, la vida es totalmente aleatoria, y esa misma noche la productora con la que trabajaban en estos momentos ofrecerían una gran fiesta dónde estaba invitada gran parte de la farándula nacional y Martín tenía ganas de “sociabilizar” más de la cuenta, pero ahora la reunión ya había comenzado, y ya había tiempo para el mariconeo.
    Ya en su oficina Martín se esmeraba por organizar sus labores entre redes sociales, páginas con temática de actualidad, y otras de dudosa reputación, y el muy canalla se quejaba por el exceso de “trabajo” diario del que ocuparse, repentinamente golpean a su puerta justo cuando hacía clic sobre la categoría “bear fuck”, minimizó raudo la página e hizo pasar al dueño de aquel “toc” “toc”, la puerta se abrió y fingió neutralidad al ver aquel hombre de proporcionada contextura sentarse frente a el, y que con aquel acento tan característico inició la conversación con total soltura y neutralidad.
     -         En horabuena que os encuentro tío, espero no estar interrumpiendo.
  - No para nada hombre (respondió Martín torpemente con un improvisado acento español, que hizo que los colores se le fueran al rostro al darse cuenta de su error). Joke río genuinamente, pero el pobre Martín se puso inevitablemente nervioso ya que algo más había llamado su atención , miró de reojo hacia la pantalla de su computador mientras Joke no para de hablar, y casi le dio un infarto cuando en la pantalla se dejaban ver dos hombres muy atractivos, corpulentos y varoniles que se hacían mierda en una habitación de hotel, Martín aún no entraba en razón para entender como aquel video se había iniciado sólo, pero claro, seguro que con los nervios pasó a llevar alguna tecla o el Mouse y aquel video cobro vida endemoniadamente por el deseo de mostrarse, Martín comenzó a mover la pantalla hacia el poco a poco (y Joke que no paraba de hablar, sabe Dios que decía el pobre Martín estaba ya tan incómodo que no le prestó mayor atención), torpemente movía la pantalla, quizás ya era más que evidente que algo trataba de ocultar, a pesar que la pantalla le daba la espalda al españolismo y Martín ya comenzaba a sentirse mejor pasó a llevar no sabe que mierda y los quejidos de aquellos hombres corpulentos y sudados se dejaron oír por toda su oficina………… la vergüenza lo mantuvo al borde del llano, el español reía simpático, divertido con la situación, el rostro de Martín ahora estaba rojo como un tomate maduro, el calor le invadió el cuerpo, trató de tomar el Mouse y tratar de acomodar nuevamente la pantalla cuando esta se le escapó de las manos y cayo justo en medio de las piernas de Joke, que al parecer la situación le hacia cada vez más gracia en comparación al tremendo y bochornoso episodio que Martín protagonizaba tan sólo a un clic de distancia.
-     Eeeeehhhh, disculpa es un virus que el tipo de informática esta tratando de borrar, venía como spam en uno de mis correos. Trató de recuperar algo de su dolida dignidad.
-         Que va tío, si estas cosas son divertidas, mírate si parece que te viene un ataque de aquellos, a tomar por culo que tu porno me la suda. Respondió tranquilizando insospechadamente al pobre de Martín, mientras le alcanzaba la pantalla que se había estrellado contra sus “huevos”.
    Martín al final pudo cerrar la ventana en cuestión y sacando fuerzas de flaqueza con voz de gallo entrecortada, le preguntó finalmente el motivo de su tan inoportuna visita.
-         bueno a parte de conocer vuestro porno (bromeó el muy cabrón), nada hombre que flipo con estas cosas, tranquilo, me estoy dando el tiempo de conoceros y justo ahora te tocaba a ti, ¿asistirás a la fiesta de esta noche?
-         Si, voy a ir, pero para con tu rollito del porno que….. bueno si fue gracioso, estas cosas sólo me ocurren a mí.
-         No, ¿Qué va? Si a mí me han pasado cosas peores que te las cuento en otro momento………….. quizás esta noche. Terminaba de decir esto cuando Joke ya se disponía a salir de la oficina de Martín, mientras le guiñaba un ojo.
    Cuando se cerró la puerta Martín se puteó a si mismo al por mayor, y cuando se tranquilizó, recién ahí pudo ver toda la secuencia en su mente y pudo reír gracias a Joke que lo había echo sentirse más tranquilo, aquel hombre parecía gustarle un poco más que antes…………. Apagó el sistema mientras alguien le había echo una llamada perdida, mientras tomaba sus cosas olvidó devolver el llamado, al momento en que ya se encontraba cerrando la puerta de su oficina………….. Aquella fiesta, y aquella noche al parecer prometía…………

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